sábado, 17 de enero de 2009

A fuerza de golpes. O algo.




A fuerza de fracasos, de caídas, de errores. De heridas que sangran, de cicatrices como complejos o como medallas, de decepciones, de realidades. De desidia, de abandono, de silencio roto por sollozos, de noches mal dormidas y de malos despertares. De sonrisas, de emociones, del vacío que escupen los relojes, de lunas menguantes, de nubes, de claros. A fuerza de coger impulso, de quedarse quieto, de mentiras a voces, de secretos, de caricias que duelen, de abrazos vacíos de todo y de nada.

A fuerza de golpes, de ilusiones, de palabras.

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