sábado, 13 de junio de 2009

Echo de menos... nada.



Echo de menos la cama revuelta. Los minutos que trepaban por tu pelo. Las medias sonrisas y las lunas llenas. Echo de menos tu voz al teléfono. Tu respiración fuerte. El crujir de tus tostadas, tus zumos de naranja, tus malos despertares. Que aparezcas por sorpresa. Echo de menos los latidos apresurados, los botones de tu camisa, enredar el tiempo en tus manos. Tu risa. Las noches sin dormir, tus manos en mi espalda, la almohada compartida. Tu mal humor de los lunes, tu café de las tres. Que me lleves la contraria, que me hagas cosquillas, que me abraces. Pero ya no quiero que vuelvas a aparecer por sorpesa nunca. Suena contradictorio, verdad? Echo de menos tantísimas cosas... pero tú, precisamente tú, ya me sobras.

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